A la Volé y «Los que se atreven»: champagne más allá del lujo

Una entrevista de Ferran Pacheco · Vino para Camaleones

¿Un champagne de pequeño productor es siempre mejor? Álvaro Moreno, de A la Volé, lo tiene claro: no. En Vino para Camaleones hablamos de Los que se atreven, de la región que hay detrás de las burbujas y de qué cambia cuando el viñedo importa más que la etiqueta.

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Selección de la entrevista. Las preguntas y respuestas se han reordenado, editado y condensado para facilitar la lectura, manteniendo su sentido original.

¿Qué es A la Volé y cómo nació vuestra importadora de champagne?

Álvaro Moreno: A la Volé nació de cuatro amigos apasionados por el vino. Empezamos como mucha gente: leyendo, comprando botellas y haciendo cursos de cata. Después quisimos ir más allá. Elaboramos vinos con ayuda de productores, compramos viñedo para aprender a trabajarlo y, sobre todo, viajamos mucho.

Visitamos Champagne por primera vez en 2011. En 2014 descubrimos pequeños productores que no estaban presentes en España y pensamos que merecía la pena darlos a conocer. Empezamos trayendo botellas para amigos y restaurantes, hasta que aquello necesitó una estructura: ese verano creamos la empresa y seleccionamos ocho productores.

Hoy somos una importadora de champagne centrada en pequeños productores. Desde el principio hemos querido acompañar ese trabajo con divulgación: compartir lo que íbamos aprendiendo también formaba parte del proyecto.

¿De qué trata «Los que se atreven», el libro de A la Volé?

Álvaro Moreno: Los que se atreven es una forma de compartir nuestra experiencia y nuestro conocimiento del champagne. Después de hacer formaciones, participar en escuelas de sumillería y grabar un documental, teníamos pendiente escribir un libro.

Los primeros borradores se parecían a una guía: regiones, elaboración, variedades de uva… Pero nos dimos cuenta de que queríamos contar algo más personal. Elegimos el formato de un diario para hablar de la historia de Champagne, de sus productores y de nuestra propia trayectoria.

El libro reúne quince años de experiencias del equipo de A la Volé. Esa es la idea: transmitir información sobre el champagne a través de vivencias y conversaciones, con las personas que hay detrás como protagonistas.

¿El retiro de seis meses en Champagne que cuenta el libro fue real?

Álvaro Moreno: No hubo un único retiro de seis meses como el que aparece en el libro. Es un recurso narrativo para reunir experiencias que sí hemos vivido. Hemos pasado mucho tiempo en Champagne y hemos hecho muchos viajes a lo largo de esos años.

Yo trabajé más de veinticinco años en el sector financiero, así que ese exbancario tiene mucho de mí. Pero queríamos utilizar la forma de un diario para contar la historia, porque es un género que me gusta especialmente.

El diario se escribió en las fechas que describe, entre la primavera y septiembre de 2025. Lo que cuenta procede de vivencias reales del equipo durante esos quince años; no de una única estancia continuada de seis meses.

¿Quiénes son «los que se atreven» del título?

Álvaro Moreno: Mucha gente piensa que somos nosotros, por haber dejado un trabajo estable en la banca para dedicarnos al vino. Esa lectura está ahí, pero el homenaje principal es a los pequeños productores que se atrevieron a cambiar las cosas en Champagne.

A finales del siglo pasado, un grupo de productores empezó a cuestionar una forma de trabajar demasiado centrada en el negocio y el volumen. Volvieron a poner el foco en el origen: el viñedo y la calidad de la uva.

Cambiar las cosas cuesta mucho cuando el negocio es tan grande, pero ese movimiento ha ido creciendo. Creo que estamos disfrutando de algunos de los mejores champagnes de la historia y que todavía podemos ver cosas mejores. El título mira, sobre todo, hacia esos viticultores valientes.

¿Cómo es la región de Champagne detrás de su imagen de lujo?

Álvaro Moreno: Es una región profundamente rural, vinculada a la agricultura. El vino tiene una importancia económica enorme, pero también hay grandes extensiones de cereal. Cuando estás allí, te encuentras con una realidad muy distinta de la imagen festiva que solemos asociar a la botella.

En nuestros viajes hemos conocido gente muy trabajadora y, al principio, reservada. Pero cuando te abren las puertas y aparece la confianza, se crean relaciones muy duraderas.

Eso no significa que el glamour desaparezca. Las grandes casas han sido fundamentales para que el champagne tenga el reconocimiento mundial que tiene. Las dos realidades conviven: esa imagen internacional y una región agrícola con una larga historia detrás.

¿Un champagne de pequeño productor es siempre mejor que el de una gran casa?

Álvaro Moreno: No. Champagne de pequeño productor no significa automáticamente champagne de calidad. A mí no me gusta dividir entre grandes y pequeños, sino entre quienes trabajan buscando calidad y quienes no la ponen en el centro.

Cuando hablamos de vignerons, nos referimos aquí a productores que tienen viñedo y comercializan vinos con su propia etiqueta, elaborados en su bodega o con ayuda de una cooperativa. Pero ser pequeño no garantiza una determinada manera de trabajar: también hay productores que reproducen el modelo de las grandes marcas.

Y hay grandes casas haciendo cosas excelentes. Tienen medios técnicos, recursos económicos y algunos de los mejores viñedos de la región. Nosotros nos hemos especializado en un grupo de pequeños productores, pero eso no nos impide reconocer el gran trabajo de determinadas casas.

¿Qué influye en la calidad del champagne más allá del nombre de la etiqueta?

Álvaro Moreno: El trabajo en el viñedo es fundamental. No se trata solo de tener o no una certificación ecológica: también importan el rendimiento que le pides a la viña, la madurez de la uva y el momento en que decides vendimiar.

Si el objetivo es obtener la máxima cantidad y evitar cualquier riesgo, puedes acabar tomando decisiones que perjudiquen la calidad. Para mí, hay que volver al origen y preguntarse qué necesita la viña para dar una buena uva.

En A la Volé nos hemos centrado en productores que trabajan en biológico porque, a base de probar sus vinos y conocer su trabajo, nos hemos convencido de que ese cuidado se traduce en calidad. No es una cuestión de etiquetas, sino de cómo se trabaja.

¿Por qué el champagne es mucho más que un vino para brindar?

Álvaro Moreno: Antes de viajar a Champagne, nosotros también lo asociábamos al glamour, a la fiesta y a las grandes etiquetas. Teníamos incluso la costumbre de organizar una gran cata de champagne cada Navidad.

Lo que fuimos descubriendo es que detrás hay historia, paisaje, suelos y un enorme potencial. Hay un terroir que merece la pena conocer. El trabajo de determinados productores nos ha ayudado a entender mejor esa identidad.

Además, es un vino con grandes posibilidades en la mesa: tiene frescura, acidez, complejidad y crianzas largas. Empezamos a verlo como un vino gastronómico, más allá del momento del brindis. Ese ha sido uno de los cambios más importantes en nuestra forma de entenderlo.

¿Qué le dirías a quien quiere dejar su trabajo para dedicarse al vino?

Álvaro Moreno: Le animaría a atreverse, pero con los pies en el suelo. Primero hay que pensar el proyecto, analizar dónde puede tener sentido y empezar a probar. No hace falta dejar tu trabajo desde el primer día: nosotros no lo hicimos así.

Para nosotros fue importante encontrar un nicho. Al principio pensamos en distribuir vinos de distintas partes del mundo, pero acabamos centrándonos en champagne de pequeños productores que buscaran calidad y trabajaran en biológico.

Esa especialización ayuda a que la gente se acuerde de ti cuando busca algo concreto. Y las posibilidades no se limitan a importar o vender: también hay proyectos de divulgación y otras maneras de formar parte del sector.

No esperes a tenerlo absolutamente todo atado para empezar. Hay una parte del aprendizaje que solo llega haciendo.

¿A qué se destinarán los beneficios de «Los que se atreven»?

Álvaro Moreno: Nuestro trabajo es vender champagne; no vivimos de vender libros. Hemos escrito este libro para compartir conocimiento, no con la intención de ganar dinero con él. Por eso decidimos destinar todos los beneficios a una obra social.

En el momento de esta entrevista todavía no habíamos definido la entidad destinataria. Lo comunicaremos a quienes han comprado el libro. Desde antes de crear A la Volé nos ha gustado colaborar con distintas organizaciones y queremos mantener ese compromiso.

¿Por qué es tan importante contar las historias de los productores de champagne?

Álvaro Moreno: Recuerdo una conversación con Emmanuel Brochet, uno de los productores que admiramos. Me explicaba lo importante que era que alguien transmitiera su trabajo cuando sus vinos llegaban a otro país: cómo cultiva, qué riesgos asume y qué hay detrás de una producción tan pequeña.

Cuando esa historia se cuenta, la gente puede reconocer y valorar lo que hace. Por eso la labor de quienes divulgan también es fundamental.

Todo forma parte de una cadena: el productor, quien lleva sus vinos a otros lugares y quien ayuda a explicar su trabajo. Compartir ese conocimiento hace posible que más personas entiendan por qué merece la pena cuidar esos viñedos y esos vinos.

La conversación sigue en tus auriculares

Camaleón, si esta entrevista te ha hecho mirar el champagne de otra manera, escucha la conversación completa con Álvaro Moreno.

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Para seguir leyendo, encontrarás Los que se atreven en la tienda oficial de A la Volé. También puedes descubrir sus vinos y contenidos en alavole.com.

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